El instante santo no es un sustitutivo de tu necesidad
de aprender, pues el Espíritu Santo no puede dejar de ser tu Maestro hasta que
el instante santo se haya extendido mucho más allá del tiempo. A fin de llevar a cabo Su
tarea docente, el Espíritu Santo tiene que valerse de todo lo que hay en este
mundo para tu liberación. Tiene que aprovechar cualquier señal o
indicación de que estás dispuesto a aprender de Él lo que es la verdad. No se demora en
utilizar cualquier cosa que le ofrezcas en favor de eso. ( T15.VII.1:1-4)
Pidamos un instante santo para dejarnos enseñar, para que la
comunicación no tenga interferencias, para que nuestros pensamientos sean tan
libres como los de Dios, para que dejemos que Él dirija nuestro
aprendizaje…para que ya no use el cuerpo como un instrumento de separación ni
de ataque, que con certeza es el propósito que el ego le ha asignado, y así pueda
verlo con la neutralidad que Jesús quiere que lo vea y con delicadeza permitirá
que lo vea amorosamente para finalmente dejar de verlo y experimentar solamente
la atracción del amor por el amor.
Escúchale gustosamente, y aprende de Él que no
tienes necesidad de relaciones especiales en absoluto. Lo único que buscas en ellas es aquello que desechaste (
T15.VII.2:1)
Cuando el curso me dice que no tengo necesidad de relaciones
especiales en absoluto, claramente me está diciendo que no tengo “necesidad” de
sufrir, de agonizar en la espera de la felicidad que nunca llega….que escuche
gustosamente que la atracción de la culpabilidad es lo opuesto a la atracción de
Dios, por lo que nunca en una relación especial también llamada por Kenneth
Wapnick “el hogar de la culpa” encontrare aquello que deseche.
Jamás encontrare el amor allí en esa relación escueta y promiscua en la
que escatimo cada dádiva regateando su recupero...cuando no hay amor más grande
que el de mi padre, ni compleción más extensa e infinita.
Acepta tu sensación de fracaso como una simple
equivocación con respecto a quién eres. Pues el santo anfitrión de Dios se
encuentra más allá de todo fracaso, y nada que su voluntad disponga puede ser
negado. Estás eternamente en una relación tan santa, que invoca a todo el mundo
a escaparse de la soledad y a unirse a ti en tu amor. ( T15.VII.3:6-8)
Como no vamos a sentirnos desganados….agotados
y fracasados cuando estamos buscando amor en la fuente del dolor !!
Si aceptáramos
que estamos tan confundidos con respecto al amor y al dolor es indudable que entenderíamos como es que nos resulta inconcebible el amor
sin dolor o sin sacrificio.
Si aceptáramos que el sacrificio no es amor sino
ataque nos daríamos cuenta del costo brutal que debemos pagar: la culpabilidad
que otra vez tiene que pagarse con miedo.
Creemos que todo el mundo exige un sacrificio de
nosotros, pero no nos damos cuenta que los únicos que exigimos sacrificios
somos nosotros de nosotros mismos.
Y claramente una y otra vez nos boicoteamos la
vida cotidiana regando nuestra humanidad de una interminable serie de
acontecimientos desafortunados que nos habilitan un sacrificio más para poder
salir airosos de la jornada….pero no, cada vez que creemos que nos acercamos a
la orilla otra vez algún evento nos aleja más y más, y otra vez estamos de
vuelta en el ruedo, alimentando el movimiento nefasto del ego que exige más
sacrificio, mas ataque , para alimentar una culpa que no cede y un miedo atroz
al futuro.
Ante este panorama más que desolador nos
encontramos ante una decisión crucial: Elegir entre la esclavitud absoluta o la
libertad absoluta, ya que son las únicas alternativas posibles. No se puede
invitar parcialmente al ego a sentarse a nuestra mesa, ya que siempre nos devoraran
sus pretensiones y aunque bondadoso parezca siempre nos exigirá el sacrificio
total.
Es imposible dividir tu fuerza
entre el Cielo y el infierno, o entre Dios y el ego, y liberar el poder que se
te dio para crear, que es para lo único que se te dio. El amor siempre producirá expansión.
El ego es el que exige
límites….(
T15.IX.4:1-4)
No intentes transigir ni negociar con un
invasor cruel y despiadado, solo decide en favor de Dios , Él es la única alternativa
por la que te tienes que decidir, con seguridad todo dolor …todo pesar traído
ante su presencia desaparecerá y sin dolor no puede haber sacrificio.
Y allí
donde no hay sacrificio, allí está el
amor. (
T15.XI.3:6)
Indudablemente es una de las tantas lecciones que hemos decidido
aprender, estamos en camino hermano y sin duda Jesús nos acompaña con cada
palabra que de corazón a corazón nos deja a través del Curso de Milagros.
Bendiciones, Laura