miércoles, 29 de abril de 2020

EL INSTANTE SANTO



El instante santo no es un sustitutivo de tu necesidad de aprender, pues el Espíritu Santo no puede dejar de ser tu Maestro hasta que el instante santo se haya extendido mucho más allá del tiempo. A fin de llevar a cabo Su tarea docente, el Espíritu Santo tiene que valerse de todo lo que hay en este mundo para tu libera­ción. Tiene que aprovechar cualquier señal o indicación de que estás dispuesto a aprender de Él lo que es la verdad. No se demora en utilizar cualquier cosa que le ofrezcas en favor de eso. ( T15.VII.1:1-4)

Pidamos un instante santo para dejarnos enseñar, para que la comunicación no tenga interferencias, para que nuestros pensamientos sean tan libres como los de Dios, para que dejemos que Él dirija nuestro aprendizaje…para que ya no use el cuerpo como un instrumento de separación ni de ataque, que con certeza es el propósito que el ego le ha asignado, y así pueda verlo con la neutralidad que Jesús quiere que lo vea y con delicadeza permitirá que lo vea amorosamente para finalmente dejar de verlo y experimentar solamente la atracción del amor por el amor.

Escúchale gustosamente, y aprende de Él que no tienes necesi­dad de relaciones especiales en absoluto. Lo único que buscas en ellas es aquello que desechaste ( T15.VII.2:1)

Cuando el curso me dice que no tengo necesidad de relaciones especiales en absoluto, claramente me está diciendo que no tengo “necesidad” de sufrir, de agonizar en la espera de la felicidad que nunca llega….que escuche gustosamente que la atracción de la culpabilidad es lo opuesto a la atracción de Dios, por lo que nunca en una relación especial también llamada por Kenneth Wapnick “el hogar de la culpa” encontrare aquello que deseche.
Jamás encontrare el amor allí en esa relación escueta y promiscua en la que escatimo cada dádiva regateando su recupero...cuando no hay amor más grande que el de mi padre, ni compleción más extensa e infinita.


Acepta tu sensación de fracaso como una simple equivocación con respecto a quién eres. Pues el santo anfitrión de Dios se encuentra más allá de todo fracaso, y nada que su voluntad disponga puede ser negado. Estás eternamente en una relación tan santa, que invoca a todo el mundo a escaparse de la soledad y a unirse a ti en tu amor. ( T15.VII.3:6-8)

Como no vamos a sentirnos desganados….agotados y fracasados cuando estamos buscando amor en la fuente del dolor !!
Si aceptáramos que estamos tan confundidos con respecto al amor y al dolor  es indudable que entenderíamos como es que nos resulta inconcebible el amor sin dolor o sin sacrificio.
Si aceptáramos que el sacrificio no es amor sino ataque nos daríamos cuenta del costo brutal que debemos pagar: la culpabilidad que otra vez tiene que pagarse con miedo.
Creemos que todo el mundo exige un sacrificio de nosotros, pero no nos damos cuenta que los únicos que exigimos sacrificios somos nosotros de nosotros mismos.
Y claramente una y otra vez nos boicoteamos la vida cotidiana regando nuestra humanidad de una interminable serie de acontecimientos desafortunados que nos habilitan un sacrificio más para poder salir airosos de la jornada….pero no, cada vez que creemos que nos acercamos a la orilla otra vez algún evento nos aleja más y más, y otra vez estamos de vuelta en el ruedo, alimentando el movimiento nefasto del ego que exige más sacrificio, mas ataque , para alimentar una culpa que no cede y un miedo atroz al futuro.

Ante este panorama más que desolador nos encontramos ante una decisión crucial: Elegir entre la esclavitud absoluta o la libertad absoluta, ya que son las únicas alternativas posibles. No se puede invitar parcialmente al ego a sentarse a nuestra mesa, ya que siempre nos devoraran sus pretensiones y aunque bondadoso parezca siempre nos exigirá el sacrificio total.

Es imposible dividir tu fuerza entre el Cielo y el infierno, o entre Dios y el ego, y liberar el poder que se te dio para crear, que es para lo único que se te dio. El amor siempre producirá expansión. El ego es el que exige límites….( T15.IX.4:1-4)

No intentes transigir ni negociar con un invasor cruel y despiadado, solo decide en favor de Dios , Él es la única alternativa por la que te tienes que decidir, con seguridad todo dolor …todo pesar traído ante su presencia desaparecerá y sin dolor no puede haber sacrificio.

Y allí donde no hay sacrificio, allí está el amor. ( T15.XI.3:6)

Indudablemente es una de las tantas lecciones que hemos decidido aprender, estamos en camino hermano y sin duda Jesús nos acompaña con cada palabra que de corazón a corazón nos deja a través del Curso de Milagros.

Bendiciones, Laura

2 comentarios:

  1. Gracias Laura por acercarnos al Instante Santo. Por recordarnos que el sacrificio no es otra cosa que un ataque, un ataque a nosotros mismos. Que no necesitamos relaciones especiales para ser felices, que con solo elegir en favor de la verdad, escuchando la Voz que tan rápido acallamos ,estaremos acariciando La Paz que nos conduce al sabor de la felicidad.

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  2. Gracias querida Laura
    Esas relaciones que entablamos, nos llevan a la agonía,a la espera de lo que nunca llega. Así comienza una demanda interminable que sólo provoca desgaste e insatisfacción y sentirnos atrapados en el pantano del ego que exige sacrificios.
    Agotados nos decidimos por pedir ayuda, y solo ahí,esa mano Amiga extendida nos saca del martirio,nos lleva a la calma y en amoroso susurro nos recuerda que esto es un sueño.Bendito este momento en que la mente se pone receptiva, bendito este momento en el que se recibe y se da perfecta comunicación,a esto le llamamos el instante santo,el que tenemos que pedir siempre y aceptarlo todo.No más pulseadas. El Cielo es la alternativa por la que me tengo que decidir...

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